viernes, 17 de julio de 2015

Laurent Binet: HHhH




    Ganó el premio Goncourt de novela, pero no tengo muy claro que sea una novela. Por lo menos en el sentido tradicional. 
    HHhH empieza diciendo que va a recrear el atentado que acabó con la vida de Reinhard Heydrich, el jefe de la Gestapo y uno de los actores fundamentales de la solución final. A continuación hace una biografía de Heydrich, desde su infancia hasta unos días antes de su muerte, y pasa a hablarnos de los checoslovacos que llevaron a cabo el atentado. Cuenta el atentado y refiere más o menos sucintamente las consecuencias del mismo. Todo esto salpimentado con reiteradas alusiones al proceso de composición de la obra y hasta breves incursiones en la crítica literaria de libros o novelas sobre la Segunda Guerra Mundial. 
    Como se desprende del resumen, HHhH es una novela muy postmoderna. Las continuas referencias al modo en que escribió la novela, la mezcolanza entre la vida real de Heydrich y la recreación que hace los guerrilleros checoslovacos que lo mataron, y la metaliteratura juegan continuamente a desdibujar las fronteras entre la realidad y la ficción, uno de los tópicos de la literatura postmoderna. Pero no hay que evocarse. En este aspecto, Binet es honesto y siempre deja muy claro qué es o fue un hecho histórico y qué especulación o simple recreación. 
    Después de Las Benévolas, una novela francesa sobre la Segunda Guerra Mundial lo tenía muy complicado. Las comparaciones son inevitables y, con la excepción del delirante final, la novela de Littell es una obra maestra. Pese a todo, HHhH resiste. Las Benévolas es mejor, pero eso no quiere decir que no merezca la pena leer HHhH por varias razones.
    1) Está muy bien escrita. Se lee con facilidad y atrapa al lector sin la necesidad de trucos baratos de best-seller. Sabes desde la primera página cómo va a acabar y sin embargo lees página tras página sin poder parar. 
     2) Esto de que el lector se enganche me lleva a la segunda razón, y es que el personaje de Heydrich es fascinante. Binet lo pinta como la quintaesencia del mal, casi como una encarnación del mal absoluto y uno siente fascinación y terror al acercarse a una personalidad así. Es increíble que existan seres humanos como él y resulta terrorífico pensar que las condiciones históricas pueden ponerlos en situaciones de decidir el destino de la Humanidad. 
     Toda novela que escoge a un protagonista malvado ha de preguntarse en un momento u otro cuál es la naturaleza del mal. ¿Por qué mi protagonista es malo y, por extensión, por qué los hombres son malos? A esta pregunta hay dos respuestas posibles: o bien el ser humano es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo empuja hacia el mal, o bien la naturaleza humana es la que nos inclina hacia el mal. Con Heydrich Binet se pregunta por qué alguien pudo hacer algo como lo que hizo este individuo. Para responder nos cuenta su vida y nos describe su personalidad casi con minuciosidad. Y aquí no es tan simplista como Littell, que a fin de cuentas acaba explicando la maldad de Max Aue porque era un homosexual reprimido enamorado de su hermana y porque su padre lo abandonó. Binet bucea mucho más en las profundidades del alma humana y la respuesta es desazonadora. Heydrich era un hombre malvado porque los hombres malvados existen, sin necesidad de que la sociedad los empuje a ello. En este sentido, Binet está mucho más cerca de Hobbes que de Rousseau.
     c) Además de Heydrich, los dos checoslovacos son muy interesantes. No en el sentido en que lo es Heydrich, al que el autor construye como un personaje complejo y se le describe muy bien. Estos otros dos personajes, la otra cara de la moneda, son más apuntados que descritos. Se nos cuenta algo de su vida, pero no se detiene demasiado. Porque la pregunta que le interesa a Binet de ellos es bien distinta a la que suscita Heydrich. Los checoslovacos te hacen pensar acerca del valor y del deber. No hubo un solo momento en que estos dos hacían algo que no me preguntase si yo tendría el valor suficiente para hacerlo. Aún a sabiendas de que luchaban por el bien de la Humanidad, el valor que hace falta para acabar prácticamente solos a uno de los hombres más poderosos de Reich no lo tiene cualquiera. Enfrentándose continuamente a esta pregunta, el lector se responde a sí mismo una y otra vez de la misma manera. Yo no hubiese sido capaz. 
    Y nada más. Recomiendo que os la leáis, porque de verdad es una buena novela.

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