viernes, 7 de marzo de 2014


Gravity




                Siete Premios Oscar, incluyendo mejor director; cuatro nominaciones a los Globos de Oro, entre ellas mejor película; seis premios Bafta; mejor película, director, montaje y fotografía según los Críticos de Los Angeles; siete premios Critics Choice; Top 10 en el  American Film Institute; nominación a mejor película extranjera a los premios Cesar; ocho nominaciones a los Satellite Awards; etc…
                Una puta mierda de película.
                Un ejemplo de cómo gastarse un porrón de dólares en hacer una trapallada y la enésima confirmación de que Hollywood se ha quedado huérfano de guionistas.
                Era Jueves por la noche. A la derecha tenía la cuarta temporada de la maravillosa The Walking Dead. A la izquierda Gravity.
                -Siete Oscars. –pensé- Además, mi amigo F me dijo que le mantuvo atado a la pantalla durante hora y media. Voy a darle una oportunidad.
                Nada más empezar, en los títulos de crédito, veo que la protagonista es Sandra Bullock y el galán de turno George Clooney.
                -Mmmmmm. –pienso; pero no desfallezco, porque F me ha dicho que lo tuvo atado a la pantalla.
                Pues bien, durante hora y media tuve la sensación de que había rejuvenecido veinte años y estaba viendo otra vez Speed, aquella peliculilla de acción con Sandra Bullock y Keaunu Reeves, porque, salvo las maquetas y las imágenes por ordenador, poco más ofrece esta obra maestra de Cuarón. Acción a tope, la protagonista siempre al borde de la muerte, salvándose en el último instante, y un montón de imágenes efectistas. Todo vacío de contenido.
                Para el que no lo sepa, la película trata de una astronauta que se queda sola e incomunicada en el espacio. Eso pasa en el minuto cinco. Los ochenta y cinco restantes son sus peripecias para sobrevivir. De todos los momentos estelares de la cinta, me quedo con tres:
                a) el suicidio de George Clooney. Están enganchados por una cuerda. Clooney está arrastrando a Sandra Bullock y alejándola de la nave espacial. Sólo si se suelta se puede salvar ella. Pero, en caso de hacerlo, vagará por el espacio exterior hasta que se le acabe el oxígeno del traje. Y lo hace. Se sacrifica con una sangre fría que deja turulato. Pero no contento con eso, se aleja haciendo chistes por la radio, la mar de parlanchín y tranquilo, diciéndole a la otra lo que tiene que hacer para salvarse. Pero vamos a ver…
                b) Cansada de tanta lucha, la Bullock decide rendirse y abandonarse a una muerte plácida por falta de oxígeno. Corta el suministro de la nave y se dispone a morir. Entonces, en sueños, se aparece George Clooney, que había muerto al principio de la peli, y le dice que trate de salvarse usando el tren de aterrizaje. Sin comentarios.
                c) Y el culmen final. Estamos en el minuto setenta y cinco. Es el clímax. Si acciona el motor, Sandra puede morir abrasada al cruzar la atmósfera. Pero este es el único modo de volver a la tierra. Entonces suena una música épica por si no nos habíamos enterado de que es el momento crucial. Sandra Bullock se pone y cinturón de seguridad y suelta la frase que supuestamente contiene el significado de la película: “El que no se arriesga no gana”. Y presiona el botón para encender los motores.
                ¿Cómo que el que no se arriesga no gana? ¿Arriesgarse a qué? ¿A intentar salvar su vida? Porque la otra opción es quedarse sentadita en aquella minúscula nave espacial hasta que se le acabe el oxígeno.
                En mi opinión, esta secuencia resume perfectamente lo que es la película: un montón de pasta gastada en imágenes y un contenido absolutamente vacuo, por momentos sin sentido.
                Hasta que no contraten guionistas de verdad, prometo no volver a ver una película de Hollywood. Cómo debe estar el tema, cuando a esta mierda le dan siete Oscars.
                Mañana, con más calma, escribiré algo más alegre, con algo de reflexión antropológica, sobre la identidad de los espacios.
                Mientras tanto, os recomiendo que veáis la maravillosa The Walking Dead, un ejemplo de cómo puede hacerse algo bueno con buenos guionistas, incluso una serie de zombies.

No hay comentarios:

Publicar un comentario